Resolver conflictos (o no)

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(Para leer este artículo aconsejo escuchar el grande Corea)

Los conflictos son espacios en los cuales tenemos la oportunidad de crecer, de aprender más sobre nuestro funcionamiento y sobre los demás. Al mismo tiempo pueden ser lugares tóxicos de los cuales es oportuno alejarse a tiempo antes de enfermarnos.

-Pablo (nombre de fantasía) viene a mi consulta para resolver un problema de familia.

Pablo tiene 36 años. Trabaja en una tienda de ropa que ha abierto hace seis años con su hermano Javier, que tiene 40.

Pablo y Javier son hijos de los mismos padres pero son muy diferentes como personas, por como ven a la vida.

Pablo es agradecido por todo lo que le pasa. Está agradecido incluso si le pasa algo “malo”. La palabra que más dice es gracias. Es lo primero que pronuncia cada mañana y lo último cada noche, ya en la cama, antes de dormirse. Es una persona que está siguiendo un recorrido de crecimiento personal que le ha llevado a plantearse nuevas y profundas preguntas sobre el significado de su vida y de su conducta en relación con los demás. Hace tres años empezó a hacer voluntariado. Le encanta. Nunca ha sido tan feliz. Una parte de lo que gana lo dona a quien lo necesita. Alguna vez lo dona a alguna asociación, en otras ocasiones compra comida a las personas sin hogar que encuentra por la calle. Pablo siempre quiere ver el lado bueno en todas las personas. Procura no juzgar, porque sabe que juzgar da para comer al Ego. Y un Ego gordo no trae felicidad.

conflictAl contrario, Javier se queja cada día de todo. Se queja si llueve y si hay sol. Se queja si no entran clientes y se queja si entran demasiado porque le toca trabajar más. Se pasa todo el tiempo en facebook mirando a los demás, lo cual le hace sentir frustrado y rabioso, porque le parece que los demás sean felices mientras él no lo está. Siempre juzga a los demás y siempre tiene algo negativo que decir sobre cualquiera persona. Si alguien ha hecho dinero sin duda no se lo merece y es porque lo ha hecho a través de alguna trampa, mientras que los que no lo han hecho es porque son unos inútiles y no se lo merecen. La prueba física de su intolerancia es su estómago: no puede digerir casi nada y la mayoría de la comida le sienta mal. Poco falta que no digiera ni el agua. Es el típico ejemplo de Ego activado para proteger al niño que no quiere dejar espacio al adulto. Sentado en el papel de víctima para reclamar el amor de los demás (de los padres, por el niño).

En estos años Pablo ha “aguantado” esperando que Javier pudiese aprender otro modo de ser, saliendo de su postura de eterna víctima. Pero no, Javier es siempre lo mismo, incluso peor que antes. Y tiene derecho a ser así -quiero decir: es su vida, al fin y al cabo. Pablo ha hecho bien con desarrollar paciencia y esperanza pero se ha equivocado cuando ha empezado a esperar -más allá de su tiempo límite- que el otro cambiara.

Esperar demasiado tiempo le ha llevado a ser ahora intolerante respecto al mínimo comentario negativo del hermano. Esta situación ha generado un conflicto abierto cotidiano. Uno recriminando al otro de ser negativo y pesimista y el otro acusándole ser un pequeño buda que no ha entendido nada de la vida “real”. En relación con el triángulo de la personalidad, podríamos afirmar que ahora los dos están de verdugos, uno desde la punta de la víctima (que nadie va a salvar) y el otro desde la punta del salvador (que no puede salvar).

Claro, estar 12 horas juntos cada día en una pequeña tienda no es lo más fácil si no hay buena sangre..

Los conflictos se encienden y se apagan juntos.

Podemos tener la mejor actitud y hacer todo lo posible pero si al otro lado tenemos una persona con un Ego inchado y herido, lo más probable es que no quiera resolver ningún conflicto, al contrario querrá encender de nuevos para alimentar la rabia que esconde el profundo dolor del niño que no es amado (los que siempre buscan enemigos o guerras por las cuales luchar, exactamente hacen eso).

Así que si entendemos “resolver el conflicto” como “apagar el fuego”, pues tenemos que aceptar que hay casos en los cuales los fuegos son tan grandes que mejor es alejarse que no intentar todo el tiempo tirarle agua en cima. Porque si al otro lado hay una persona tirando todo el tiempo gasolina, a poco sirven nuestros continuos esfuerzos.

Pablo después de varios y diferentes intentos ha decidido vender su parte del negocio y borrar por completo la relación con el hermano. Porque más allá de las relaciones familiares, cada uno de nosotros es responsable de su propia conducta y es libre de decidir a quien dedicar el tiempo de su vida. Hay que aceptar que las cosas van como tienen que ir, aunque no sea la dirección en la cual esperábamos o queríamos. Y siempre agradecer por todo lo que podamos aprender, vivir, compartir. Gracias también por compartir un conflicto, ¡y sí!

 

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